Jose María Heredia 2910, Prados de Providencia, CP 44670, Guadalajara, Jal.
(+52) 33 31 49 59 61

El Amor es Libre

LIBRE:

  • Libre para ser mí mismo
  • Libre de celos y chantajes
  • Libre para amar gratuitamente
  • Libre de adicciones
  • Libre para esperar y libre para darlo todo

¿Porqué nosotros, personas humanas, somos diferentes a los animales? Porqué somos libres, y por ser libres somos capaces de amar. ¿Conclusión lógica? ¡Quien no es libre no puede amar! Si yo te amenazo con una pistola y te grito “¡Ámame!” aunque finges amarme, no sería real. El amor o es libre, o no ES. A fuerzas ni los zapatos.

Por eso es tan importante no enjaular a la otra persona con celos, chantajes, límites innecesarios, manipulaciones. A veces tratamos de forzar a la otra persona a amarnos como “a nosotros nos gustaría que nos amara.”

Amar con libertad también significa amar gratuitamente, sin pedir nada a cambio. Si amo para poder recibir algo a cambio, entonces no sería amor. El amor se DA, no se vende.

Debo ser libre también en mi identidad. Saber bien quien soy y no vivir con el miedo de ser mí mismo, aparentando y fingiendo delante de los demás y delante de mi pareja, tratando de ser lo que ellos quieren que yo sea. No debo ponerme máscaras, sino ser mí mismo, y buscar siempre ser la mejor versión de mí, cultivando mis cualidades y trabajando mis defectos para ofrecerle al otro lo mejor que pueda, sin nunca fingir ser lo que no soy.

También ser libre para amar significa ser dueño de mí mismo. Quien no es dueño de sí mismo no puede darse a toro. Si en el amor quiero darte lo mejor de mí, tengo que ser dueño de mí. Por eso, todas las adicciones, alcoholismo, drogadicción, adicción al trabajo, al juego, a cualquier cosa, me van a restar libertad y limitar mi capacidad de amar.

Una de las adicciones más comunes y más sutiles es la lujuria. Ver mi cuerpo y los cuerpos de los demás como objetos sexuales, como juguetes. La adicción a la pornografía y a la masturbación lastima muchísimo nuestra capacidad de amar, sobre todo en el campo del amor de pareja. Si no somos capaces de esperar, de respetar a nuestra pareja, de amar puramente y desinteresadamente, no alcanzaremos la intimidad y la comunión de amor que anhelamos. La castidad es absolutamente necesaria para vivir el amor en plenitud. “Castidad” no sólo se refiere a la abstinencia, sino a la “energía espiritual que libera el amor de todo uso, egoísmo y violencia.” La castidad no es el aguafiestas del amor, sino la fuerza liberadora que nos abre las puertas a la donación total.